Ya está en marcha la revolución emocional y social de las mujeres rurales de Gran Canaria

Tras casi dos décadas de la última gran acción ejecutada en Canarias para combatir el paro femenino rural y ante la ineficacia de las medidas aplicadas, un centenar de mujeres rurales, agrupadas en la Federación de Asociaciones de Mujeres del Norte de Gran Canaria, y el experto en orientación laboral Raúl Henríq, han iniciado una revolución emocional y social pionera en las Islas y en España, con el fin de combatir aquellas situaciones lesivas para el desarrollo personal y profesional de las mujeres de estos territorios. Tales como el desempleo, la desigualdad, la dependencia, la violencia de género, la masculinización del sector agrario y ganadero, la falta de recursos económicos propios o la desinformación sobre sus derechos. Un movimiento de cambio social que se presentó con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural, que se conmemora mañana sábado, y que espera sumar a la causa a más de trescientas compañeras antes de final de año.

“Se trata de que las mujeres sean juntas el motor y agentes de cambio en el medio rural, que se adueñen de sí mismas y sean capaces de tomar decisiones que les permitan crear economía y cambio en la comunidad”, explicó Raúl Henríq, impulsor de la revolución. Quien afirmó que “a día de hoy, el Servicio Canario de Empleo no reconoce siquiera a las mujeres rurales en sus políticas activas de empleo, no las diferencia de las mujeres urbanas ni diseña actuaciones específicas, pese a que los problemas y condiciones que padecen unas y otras son completamente diferentes”. En este sentido, Henríq lamentó que “el Gobierno de Canarias destinó en 2015 cerca de 185 millones de euros a políticas de inserción laboral que tuvieron una eficacia del 0,8% y que estaban dirigidas únicamente a un tercio de la población de las Islas, por lo que resulta incomprensible que se mantenga esta línea de acción”.

Sobre la situación que viven en la actualidad las mujeres rurales de Canarias y particularmente en Gran Canaria, Raúl Henríq explicó que “muchas ejercen actividad profesional y trabajan en el campo las mismas horas que sus maridos, además gestionan los hogares y cuidan a personas dependientes, pero es un trabajo no remunerado ni reconocido por el sistema económico ni por sus propias familias”. Por ello, subrayó Henríq, “lucharemos contra la desigualdad pero también promoveremos la innovación, desarrollando alternativas para combatir la pobreza mental que genera pobreza económica a las mujeres y la injusticia que están padeciendo”.

Y es que en los municipios de la comarca norte y medianías de Gran Canaria, 9.979 mujeres se encuentran sin trabajo cotizante, de las que el 45% tiene entre 25 y 44 años y el 49,3% más de 45 años, según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPES), correspondientes al pasado mes de septiembre. “Esta cifra supone el 55% del total de las personas desempleadas registradas en los municipios rurales de la isla”, detalló María del Carmen González, secretaria de la Federación de Asociaciones de Mujeres del Norte de Gran Canaria y presidenta de la Asociación de Mujeres de Arucas. González se refirió también al perfil que presentan las mujeres rurales “predominantemente casadas; con una media de entre 2 y 3 hijos; dedicación de entre 5 y 8 horas diarias a las tareas del hogar, sin remuneración ni protección jurídica/social; y el 82% colabora además en las tareas de las explotaciones agrarias, el 59% trabaja sin cotización y sólo el 9% posee titularidad de los bienes comunes con sus maridos”, según el último estudio realizado por la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria.

“El objetivo de la Federación es situar a la mujer de los territorios rurales en las condiciones de igualdad efectiva que nos merecemos y promover acciones innovadoras de formación personal, profesional y en nuevas tecnologías, ofrecer asesoramiento en la búsqueda de empleo y gestionar y hacer seguimiento a los programas dirigidos a mujeres de las administraciones públicas”, explicó Marcela Ponce, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres del Norte de Gran Canaria. Quien destacó también otras acciones de prevención en el ámbito de la salud y de fomento del asociacionismo.

A la falta de oportunidades laborales, la escasa representatividad de las mujeres rurales en cargos de responsabilidad y toma de decisiones y la baja afiliación a la seguridad social, se suman las dificultades para acceder a las nuevas tecnologías, el desconocimiento de estrategias y directrices en materias como el marketing, planificación o asesoramiento legal y empresarial, la presión cultural y social sobre el comportamiento femenino y la violencia de género, que conlleva también dependencia económica. Condiciones que dificultan la visibilidad y mejora sustancial de la calidad de vida de las mujeres en los territorios rurales, quienes han llegado a asumir un rol que en muchos casos no satisface sus expectativas vitales.

 Un exitoso proceso multisistémico pionero en Canarias y en España

Esta revolución emocional y social impulsada por el experto en orientación laboral Raúl Henríq, surge con el apoyo del centenar de mujeres que participaron en la primera promoción de las Escuelas Potenciadoras de Mujeres para el Empleo y Emprendimiento, que se vienen desarrollando con éxito en diferentes municipios de la Mancomunidad del Norte de Gran Canaria. Estas Escuelas son el resultado de un proceso de investigación multisistémico único en Canarias y en España, madurado durante más de tres años por Henríq y en el que ha aplicado diferentes ramas de las ciencias sociales como la psicología, sociología, empresariales y de la salud y el trabajo. Y ha suscitado el interés de eminencias en la materia como el filósofo y licenciado en Derecho José Antonio Baeza o la investigadora de la Universidad de Salzburgo, Mar Cabezas.

Un innovador método de rehabilitación sociolaboral que consta de 13 sesiones impartidas en tres meses, en las que se trabaja los valores de libertad, seguridad, salud y responsabilidad, facilitando a las mujeres en situación de búsqueda activa de empleo, herramientas prácticas de conocimientos y experiencias para trabajar la persona, recuperar la dignidad como trabajadoras y definir su seña de identidad a la hora de buscar trabajo. Asimismo, se les ofrece orientación en el entrenamiento de atención, relajación, autoregulación emocional y de interrelación social que, tras un largo período en el paro, les ayuda a rehabilitarse como personas y recobrar un estatus moral que les permita afrontar con garantías las entrevistas de trabajo y a captar el interés de las empresas contratantes.

“Una de las patologías más frecuentes entre las mujeres que llevan mucho tiempo buscando trabajo y sin ser llamadas siquiera para entrevistas, es la baja autoestima”, explicó Raúl Henríq. Quien defendió que ante este estado de ánimo “el paso inicial de cualquier política activa de empleo debe ser buscar que la persona resurja física, mental, social y emocionalmente” o, de lo contrario, advirtió el experto, “las inversiones millonarias de las administraciones públicas para formación y fomento de puestos de trabajo, seguirán aplicándose de manera eficiente como nos dicen, es decir en su totalidad, pero no de manera eficaz, que es lo verdaderamente importante para crear puestos de trabajo dignos y de calidad”, matizó.

Casos de éxito

Los resultados obtenidos en los primeros seis meses de las Escuelas Potenciadoras de Mujeres para el Empleo y Emprendimiento que se han puesto en marcha en el norte de Gran Canaria, son muy alentadores tanto por la asistencia voluntaria registrada, con el 100% de las inscritas, sin contraprestación económica ni coacción de la Administración; como y muy especialmente, por los numerosos casos de éxito en la búsqueda de empleo, emprendimiento, salud, educación y en la participación activa ciudadana. En este último ítem, por ejemplo, han dado lugar a la creación de diferentes asociaciones de mujeres, como la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Santa María de Guía o la Federación de Asociaciones de Mujeres del Norte de Gran Canaria, presentada también este viernes en rueda de prensa.

De las 60 mujeres participantes, 28 han encontrado trabajo por sí mismas, de las que 12 desempeñan el puesto que siempre han querido y 16 no se conforman y mantienen la búsqueda de un empleo mejor del que acaban de lograr; 12 mujeres han iniciado el proceso de creación de su propia empresa en sectores como la apicultura, terapias naturales, comercio, hostelería en el medio rural, asesoramiento empresarial o blogs de lectura; e incluso varias compañeras han emprendido sus proyectos en otros países como Holanda o Irlanda.

Asimismo, en el campo de la formación, otras 13 mujeres han iniciado, continuado o complementado sus estudios para lograr el objetivo profesional o vocacional que se marcaron durante las Escuelas. Y en cuanto a la aportación a la salud, la mayoría de participantes reconoció una autoevaluación positiva en su estado de salud, con mejoras en el sueño, relajación corporal, reducción de estados de estrés y ansiedad, y un notable aumento de la autoestima.

“Se han generado mujeres potenciadoras con perfiles, edades, profesiones y formación muy diferentes, que están preparadas para difundir esas competencias emocionales y sociales que han adquirido en las Escuelas Potenciadoras por todos los municipios rurales de Gran Canaria y contribuir así a luchar contra la pobreza mental y emocional, promoviendo al cambio social en la comunidad”, concluyó Raúl Henríq.

La revolución emocional y social cuenta con el apoyo de la Federación de Asociaciones de Mujeres del Norte de Gran Canaria, formada por los colectivos Auritas, Maresía Grande, Cristina Molina Petit de Arucas, Asociación de Mujeres del Mundo Rural CERES Canarias, Mujeres Empresarias del Norte de Gran Canaria y Tanit Canarias.

Una respuesta a “Ya está en marcha la revolución emocional y social de las mujeres rurales de Gran Canaria”

  1. Dunia Rodríguez Santiago dice: Responder

    Sororidad. Mujeres trabajando juntas por y para un bien común: mejorar nuestra salud física y mental, reivindicar nuestros derechos laborales, empoderarnos…
    Mucho por hacer, pero ya está comenzado el camino.

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