SECCIÓN 4 en la Cadena SER: sensaciones y emociones

La cuarta entrega de la sección sobre orientación laboral con la que colaboro todos los martes en el programa Hoy x Hoy Las Palmas de la Cadena SER, la dediqué a las sensaciones y las emociones. Si bien hoy en día estamos acostumbrados a escuchar hablar del concepto inteligencia emocional, la mayoría de cursos que se imparten al respecto lo abordan desde una perspectiva más cognitiva y teórica que sensorial. ¿Y sabías que, además de ser una buena guía vital, esas sensaciones y emociones pueden sernos muy útiles en nuestra búsqueda de empleo?

Tanto las sensaciones como las emociones, son un proceso biológico que surge como respuesta a estímulos internos o externos. Las primeras son pequeñas señales o alertas que emite nuestro cuerpo para llamar nuestra atención ante cualquier situación que le resulte extraña o arriesgada; mientras que las segundas son las etiquetas que le ponemos a esas sensaciones, una vez asimiladas y comprendidas. Y aunque existe la creencia de que hay emociones buenas y emociones malas, la realidad es que todas nos ayudan a sobrevivir, pues es su cometido. Quizá sí puede decirse que son positivas o negativas en función de si contribuyen o impiden que logremos nuestro objetivo. El miedo, por ejemplo, puede ser una emoción positiva si nos encontramos en peligro, pues nos hace huir de él y salvar la vida.

En las clases de las Escuelas Potenciadoras suelo emplear una metáfora muy visual que ayuda a visualizar las sensaciones. Seguramente, en alguna ocasión les ha pasado que al salir de casa y cuando ya estamos en el ascensor, caminando por la calle o en el coche, nos asalta esa sensación de que nos hemos olvidado algo atrás, no saber si apagamos el fuego o incluso sentimos que nos va a suceder algo. No sabemos por qué, pero esa sensación nos acompaña durante todo el día, va con nosotros. Sin embargo, el estrés al que estamos sometidos nos hace ir sólo con la cabeza -yo digo que somos una cabeza con dos piernas- y no le prestamos demasiada atención.

O ¿verdad que cuando mojamos una galleta en la taza de leche de nuestro desayuno, buscamos el punto exacto de absorción de líquido tanteando con esa sensación para que no nos quede demasiado dura ni demasiado blanda que se nos rompa por la mitad? Eso no lo hacemos por matemática, física ni calculando cada mañana cuánto tiempo exacto debemos sumergir en x cantidad de leche una galleta de y densidad; sino que buscamos esa sensación que nos dice que «ya es el momento». Son sensaciones útiles que tenemos como seres vivos y es hora de prestarles atención. Si bien, enlazando con secciones anteriores, sin relajación no podemos prestar atención a esa sensación corporal.

En ambos ejemplos el cuerpo nos envía una alerta y hace que prestemos atención a la sensación. Cuanto más estresados estemos, menos capacidad tendremos de oír esa llamada de nuestras sensaciones. Que son sensaciones sentidas porque todavía no sabemos qué significan. Simplemente son señales, una sensación corporal a la que podremos llegar con atención y relajación.

En una entrevista de trabajo también es legítimo sentir miedo como respuesta a un estímulo externo: que no nos contraten. E incluso como respuesta al estímulo interno que supone la percepción o la creencia personal que tenemos de cómo nos está yendo la entrevista, una preocupación sustentada en nuestra opinión que puede no ser cierta. Ese estímulo nos va a alertar ante el riesgo de que podemos seguir sin empleo. Pero tenemos que aceptarlo como una información que nos remite nuestro cuerpo como reacción biológica para la supervivencia, de manera relajada y atenta, para que seamos conscientes de que están surgiendo y poder adoptar soluciones. En ningún caso permitir que esa sensación/emoción nos secuestre; cuando el estímulo desaparece -ya hemos finalizado la entrevista de trabajo- hay que dejar marchar esa emoción. No debemos llevarla con nosotros en la mochila a la siguiente entrevista o entregar curriculums con las emociones de la anterior entrevista a cuesta. Hay que dejarla partir.

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Una respuesta a “SECCIÓN 4 en la Cadena SER: sensaciones y emociones”

  1. ¡Felicidades Raúl! Tuve el placer de asistir a uno de tus seminarios y me reafirmo en mi apreciación inicial: hacen falta más profesionales como tú para ver cambios reales en el panorama laboral. Tus palabras llegan a lo fundamental: el autoanálisis personal como búsqueda de valores en alza. Todos tenemos algo único que ofrecer, sólo tenemos que creerlo, de explotarlo y compartirlo ¡Gracias por hacerlo con nosotros!

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