¿FORMACIÓN PARA TODO EL MUNDO?

Hoy quiero compartir con ustedes uno de los estudios más importantes en España, sobre cómo la formación para el empleo actual, dificulta el acceso a personas en especial riesgo de vulnerabilidad. 

Dicho estudio ha sido realizado por la Red de Redes de ECONOMÍA ALTERNATIVA Y SOLIDARIA, compuesta por más de ochocientas entidades de España, y cuyo análisis ha sido realizado entre más de un centenar de entidades, y de 8 instituciones públicas.

En dicho estudio se revela la discriminación que sufren las personas en exclusión social a la hora de acceder a la formación. Se revela también que las metodologías utilizadas resultan inadecuadas para este tipo de alumnado: el informe habla de que suelen ser inadecuadas, desfasadas, poco motivadoras, con exceso de teoría, escasas tutorías, seguimiento y flexibilidad para el alumnado.

Todos los informes económicos apuntan a que estas personas y en concreto aquellas que seguirán viendo aumentar el tiempo en desempleo de larga duración, son las que van a sufrir más las consecuencias de esta crisis del COVID-19, y por lo tanto para las que menos políticas activas de empleo seguirán destinando.  Como hasta ahora, sólo serán objeto de información u orientación laboral, si es que tienen fortuna de ser llamadas por los servicios de empleo y entidades colaboradoras: al cabo de los meses o años, tal y como certifica en su informe La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal del Estado de España.

Por ello a la hora de poner en marcha la “nueva normalidad” y en concreto respecto a la formación con este tipo de alumnado, debemos además de prestarles una atención prioritaria, debemos también adaptarnos a sus condiciones físicas, intelectuales, emocionales y económicas. Porque de cualquier otro modo la acción formativa no sólo sería un gasto inútil, sino que además crearemos una mayor frustración en la persona.

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