LA OTRA PANDEMIA: MILLONES DE MUERTES PROFESIONALES.

Hablar de desempleo en Canarias, y significa prestar atención a los grupos mayoritarios de personas inscritas en el Servicio Canario de Empleo: personas que sufren desempleo de larga duración, las que son mayores de 45 años y se encuentran en especial riesgo de vulnerabilidad (además estas etiquetas suelen coincidir en la misma persona en la mayoría de las ocasiones).  

¿Cómo creen que se encontraban física y mentalmente estas personas ya antes de la crisis del COVID-19?

Durante la crisis del COVID-19 observé cómo de la noche a la mañana, gran parte de la formación para mejorar las capacidades para el empleo de estas personas, que se venía prestando de forma presencial tornó a online, poniendo dicho cambio en riesgo el cumplimiento de los  principios de intervención educativa que deben garantizarse en todo proceso de enseñanza y aprendizaje.

De forma impactante se vieron obligados a un cambio metodológico en “mitad del curso”: la única posibilidad de formarse ahora tenía que ser online. Se vieron obligados a un cambio de vida total presente y futura: más solos y con más miedo. El ser humano aún no se ha recuperado de esta fase, y ya estamos entrando en la siguiente Fase Emocional y Económica. Si la fase del confinamiento nos dejó desconcertados, en esta fase entramos desorientados por más incertidumbre aún, con lo que el miedo irá aumentando ¡y encima en desempleo de larga duración y con los años!

Después de 5 años trabajando en las Escuelas Potenciadoras Para el Empleo con personas que “siempre han estado en crisis”, con personas que los únicos años que sumaban a su vida eran los del desempleo, que entre la violencia, la desmotivación y el miedo a la exclusión social y a la muerte: el estrés y sus consecuencias neurológicas les iba despersonalizando poco a poco, y ahora con mayor soledad que antes: buscando trabajo, estudiando delante de un ordenador, o cumpliendo de forma  telemática con la burocracia del desempleo. 

Si ya durante el confinamiento aumentaron los niveles de ansiedad, depresión y estrés de las personas que sufren desempleo de larga duración, ahora la Organización de Naciones Unidas es quien alerta de que aumentarán: suicidios, adicciones, estrés, ansiedad y depresión. Y la solución a este drama 

En Las Islas Canarias el trabajo que puedes encontrar en internet es casi inexistente, y tampoco se encontrará en un futuro que alcancemos ver: el trabajo se encuentra en la calle, se encuentra con un café, con una charla, con una sonrisa, en compañía. Por eso esta “nueva normalidad” para aquellas personas que siempre han estado excluidas en la “vieja normalidad”, va a dejarles más sólos, agravándose la incorporación al mercado de trabajo y los síntomas físicos y mentales que ya sufren. Con un sistema inmunológico debilitado y un sistema neurológico dañado, el Yo se empieza a borrar y dejaremos de sentir su presencia, y no porque estén formándose o “arreglando papeles” telemáticamente, sino porque su cerebro empezará a crear una nueva representación del mundo, lleno de más incertidumbre e inseguridad: mientras sean aún algo conscientes, sentirán rabia, después tristeza, luego vergüenza a no poder ser iguales, y al final no tendrán otro remedio que seguir sufriendo el desempleo de larga duración.

¿Se adaptaba esta “nueva normalidad” a sus capacidades? ¿Y a sus necesidades? ¿Y a las necesidades de las empresas?

En las Islas Canarias se busca a “personas” que se adapten a las empresas en primer lugar, y después ya miran el currículum, o quizá nunca lo miren. En el Mercado de Trabajo y Economía de las Islas Canarias, más de la mitad del total de operaciones realizadas, son operaciones elementales, o sea, aquellas que en principio una persona sana puede realizar con un par de días de entrenamiento: como se ha hecho toda la vida. Lo que está claro es que de este confinamiento salimos más sólos, y también menos entrenados en las relaciones sociales, tan imprescindibles en las Islas Canarias para encontrar oportunidades de trabajo. 

Si a esto le unimos el empeoramiento de los síntomas descritos anteriormente, no cabe duda que ha llegado el momento de humanizar, profesionalizar y crear acciones específicas de empleo que ayuden también a estas personas en el larguísimo retorno al Mercado de Trabajo, porque muchos de ustedes volverán a los niveles de estrés, ansiedad o depresión anteriores al COVID-19: con los que seguirán sobrellevando la vida, pero algunas de estas personas ya tendrán lesiones irreversibles y ahora también les dolerá el alma, y con total seguridad habrá quién quiera dejar de sufrir a través del suicidio.

Las Islas Canarias con 9,06 suicidios por cada 100.000 habitantes tiene la tercera tasa más alta de España y desde 2017: último año del que el Observatorio del Suicidio en España tiene datos, fueron 200 personas las que murieron por esta causa. Lo más graves es que Las Islas Canarias también se encuentra entres las tres comunidades autónomas donde los suicidios aumentan. Además el impacto social de un suicidio alcanza según la OMS al menos a otras seis personas próximas a la personas fallecida o con tentativas suicidas.

Para finalizar quiero decirles que cualquier persona puede experimentar a lo largo de su vida, algunos de los síntomas de los que aquí hablo en su divagar por el desempleo de larga duración: lo he podido constatar todos estos años de trabajo en las Escuelas Potenciadoras, acompañando a las personas (tal y como diría una alumna): “a salir de la cueva del desempleo de larga duración”. Tanto sufrimiento me imaginé que continuará llegando estos próximos meses y años, que se fortaleció mi compromiso con la investigación hacia la búsqueda de soluciones más humanas para quienes sufren desempleo de larga duración. Durante el confinamiento una y otra vez desplegaba y analizaba en mi mesa el proceso de las Escuelas Potenciadoras, hasta que justo dos días antes de tener que presentarlas ante un ayuntamiento, surgió una sensación de paz en mi interior: por fin había dejado de pensar, e inconscientemente había tomado la decisión de fusionar los dos proyectos que han a dar sentido a mi vida estos años: las Escuelas Potenciadoras para el Empleo y Boecio “Filosofía Aplicada en Centros Penitenciarios” y así crear los DIÁLOGOS PARA EL EMPLEO para seguir ayudándoles a volver a la vida profesional en tiempos de crisis.

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