Los trenes de la muerte profesional (acerca de conseguir el trabajo de tu vida)

Tras la Revolución Industrial, los seres humanos empezamos a relacionarnos en sociedad a través del trabajo. Así que para aquellos que piensen que el trabajo es tan sólo trabajo o aquello con lo que conseguimos el dinero que nos ayuda a comprar bienes y servicios, anda bastante lejos de la realidad.

No pienses solo en trabajo, se trata de vivir

El trabajo establece nuestra rutina cada día, ya que es donde más tiempo pasamos conscientemente, bueno… sólo algunos. También mientras trabajamos dentro o fuera de la empresa, estamos teniendo un sinfín de experiencias personales, ya que hoy en día todos trabajamos para todos, bueno… sólo algunos. Es una oportunidad para alcanzar un fin mayor, nuestra misión en la vida, bueno… también sólo para algunos. Y no sólo para algunos, sino por desgracia para muchos, el trabajo les aporta gran parte o toda su identidad y seguridad.  Por lo tanto, “el trabajo va más allá del simple hecho de ganarse la vida”, se trata de vivir. Quizá ahora comprendamos un poco más cómo afecta nuestra situación laboral a nuestra vida personal, estemos trabajando o buscando un empleo.

Los trenes de la muerte profesional

Por un momento piensen en concreto en los trabajadores que están buscando empleo. Imaginen que están siendo metidos a empujones en uno de los vagones de los trenes de la muerte profesional y mientras están siendo introducidos les van amputando su libertad y dignidad humana. ¿Qué pueden estar sintiendo en estos momentos? ¿Confusión, ansiedad o temor? ¿Tal vez miedo a no conseguir un empleo y no poder sobrevivir de tanto dolor ocasionado por la soledad de la exclusión social? Pues bien, ya tenemos en nuestras manos el billete para subir a los trenes de la muerte profesional: MIEDO.

El Sistema y sus políticas de empleo, usando nuestros bienes “expropiados de forma ilegítima” desde un punto de vista poco ético respecto al fin que les están dando, y a las manos a las que se están transfiriendo, ponen en marcha la maquinaria de la “propaganda” para alentarnos a comprar esos billetes y subirnos el primer tren de la muerte profesional que salga de la estación.

¿Para cuál de estos trenes tu miedo te ha hecho comprar el billete alguna vez? O puede también que ahora mismo estés pensando con desesperación en subirte en cualquiera de ellos, en un nuevo o último intento hacia un empleo.

¡Rápido que están a punto de salir de la estación!

¡A qué estás esperando!

¡No pierdas tu plaza!

¡Preferentemente para ti!

¡Alto índice de éxito!

¡Últimas plazas disponibles!

¡SON GRATUITOS!

En realidad ya todos hemos pagado por ellos:

  • 87.600€ ≈ 14 MILLONES DE PESETAS por ir en el vagón de COCINA
  • 76.500€ ≈ 13 MILLONES DE PESETAS por ir en el vagón de BAR / CAFETERÍA
  • 69.750€ ≈ 11 MILLONES DE PESETAS por subir al vagón del RESTAURANTE
  • Y hasta 73.125€ ≈ 12 MILLONES DE PESETAS si quieres ir en el vagón en el que un SUMELLER te sirva un buen vinito de La Geria de Lanzarote)

(Indico la aproximación en PESETAS para que el coste tenga una mayor perspectiva)

Y como un tren con un solo vagón no saldría nada rentable, no te preocupes que en este enlace podrás descargar toda la propaganda y lo que estamos pagando (http://www.gobiernodecanarias.org/boc/2014/246/005.html)

¡Pero espera! ¿Alguno se ha preguntado a dónde te llevan estos trenes de la muerte profesional? Pues bien, lo más probable es que la mayoría de trabajadores que buscaban empleo vuelvan a esperar meses o años al mismo andén de la estación desde la que partieron, aunque en esta ocasión con menos motivación y, lo que es peor, cada vez más solos.

Sin duda, sentir ese dolor por la manipulación y desprecio a la que estamos siendo sometidos, es legítimo.  Duele haber sido empujado hacia el interior de un vagón, bajo la amenaza de perder el único sustento económico tuyo y de tu familia, e incluso por el riesgo de ser expulsado del sistema “ferroviario” por varios meses o años.  Aunque sin duda lo que realmente nos duele, lo que nos rompe por dentro, es llegar a ver algún día que hemos renunciado a nuestros sueños profesionales, es haber gaseado nosotros mismos la esperanza de  realizar cualquiera de los sueños que teníamos, por habernos subido al primer tren que salía.

[bctt tweet=»El éxito no está en haber conseguido #empleo, sino en haber hecho todo lo posible para encontrar el trabajo de tu vida.»]

El ejemplo de Viktor Frankl y la orientación laboral

Pero aún podemos encontrar la esperanza e inspirarnos en aquellas personas que después de un largo período de búsqueda de empleo, consiguieron elegir el tren que les acercó y les llevó a vivir su sueño profesional. Y si no tenemos a nuestro alrededor a alguien que aún lo haya logrado,  pensemos  por ejemplo en el neurólogo, psiquiatra y filósofo Viktor Frankl, el cual fue llevado a los campos de concentración nazis, y allí dentro después de algo más de tres años, imaginando y visualizando el que sería su sueño profesional, consiguió empezar hacerlo realidad el 27 de abril de 1945.  Tan sólo necesitó tener claro cuál era su objetivo, y para ello lo fue creando día tras día en su mente, fue preparándolo todo para cuando llegara el día en el que el ejército norteamericano le liberase.  Durante el tiempo que permaneció en los campos de concentración Viktor Frankl nunca perdió ni renunció a la LIBERTAD de soñar la vida que él quería.  Fue su mejor Orientador Laboral.

 

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